Hola, mi nombre es María
y necesito tu ayuda
para completar una historia,
mi historia:
estoy buscando a mis padres.



No sé por dónde comenzar a contar mi historia, porque no se donde comienza mi historia. Lo que sí sé es que crecí con una historia que no era verdadera. Quienes me adoptaron y me criaron, me dieron cariño pero me ocultaron lo más importante: mi identidad.

Desde chica tuve dudas acerca de mi identidad: el 20 de agosto de 2005 se hicieron realidad. Ese día, viendo una foto de quien supuestamente era mi mamá, pude confirmar cómo la mentira estaba plasmada en un cuerpo que no llevaba ninguna panza de embarazada.

Fue ese día cuando supe que quienes habían dicho ser mis padres no lo eran. Y lo mismo me pasó con mi hermano, no era mi hermano y no eran sus padres. Dos días después lo confirmé al lograr quebrar el silencio de Celia (mi madre adoptiva).

Una vez que el velo se corrió, y la duda fue confirmada, no paré de buscar a mis padres biológicos. Intenté charlar con Celia, ya que Alfredo -mi padre adoptivo- había muerto hacía ya 10 años. Intenté en la Secretaria de Derechos Humanos, en CONADI, en Abuelas de Plaza de Mayo, en Quienes Somos y en el Ministerio de Seguridad de La Plata. Traté de llegar a la partera, hablar con amigos cercanos a la familia y con gente que conoció a mis padres adoptivos. Intente e intenté, pero aún sin resultado positivo. Ninguna charla, consulta o pregunta fueron satisfechas. El ovillo está enredado y no encuentro la punta.

El 22 de Octubre de 2006 (día de la madre) publiqué una carta de lectores en el diario Clarín. Recibí muchos mails, y si bien ninguno aportó un dato cierto para avanzar con la búsqueda, por suerte se acercó mucha gente con intención de ayudarme.

Hoy sigo en movimiento. No concibo la idea de no llegar, de no encontrar mi identidad, estoy luchando para conseguirla. No tengo certeza de que mis padres estén con vida, pero me alcanzaría saber de ellos o conocer una imagen de cómo eran, para luego, terminar de reconocerme.

María